04 May 2016

Protección especial para los Derechos de los niños, niñas y adolescentes

´´Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas resueltos a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles, a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas, a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional, a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad, y con tales finalidades a practicar la tolerancia y a convivir en paz como buenos vecinos, a unir nuestras fuerzas para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, a asegurar, mediante la aceptación de principios y la adopción de métodos, que no se usará; la fuerza armada sino en servicio del interés común, y a emplear un mecanismo internacional para promover el progreso económico y social de todas los pueblos, hemos decidido aunar nuestros esfuerzos para realizar estos designios(…)´´

Este preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas, parece ser la consigna con que muchos países iniciaron la búsqueda y continúan aún hoy en día, propendiendo por las garantías de protección de los Derechos Humanos de quienes habitan sus territorios. El origen más cercano del concepto "derechos humanos" se encuentra en la "Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano" de la Revolución Francesa, y en las condiciones sociales y económicas que la acompañaron, sin embargo hoy en día se discute mucho respecto a la protección y si aun la materialización de todas las normas se puede concretar realmente ante las numerables normas, tratados, convenios y demás que los protegen y a su vez las innumerables violaciones a los mismos que subyacen en varios países del mundo.

Especial relevancia y compromiso por parte del Estado y sus instituciones con la expedición de todo tipo de normatividad en materia de protección de los derechos humanos reviste, la de expedir normas que busquen siempre salvaguardar los derechos de los niños, niñas y adolescentes como sujetos de especial protección.

Los niños precisamente han concentrado la atención de los Estados y de los organismos internacionales, que han consagrado en diversos instrumentos de Derecho Internacional su protección especial por parte de la familia, la sociedad y el Estado, por su falta de madurez y consiguiente vulnerabilidad o indefensión.

Entre ellas merecen ser destacadas las referentes a la no discriminación, a la asistencia especial a los niños privados de su medio familiar, a la garantía de la supervivencia y el desarrollo del niño, al derecho a un nivel de vida adecuado y a la reinserción social de todo niño víctima de abandono o explotación.

Tenemos así por ejemplo la Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989 y aprobada en Colombia mediante la Ley 12 de enero 22 de 1991, a su vez y entre otros el Convenio relativo a la Protección del Niño y a la Cooperación en Materia de Adopción Internacional, suscrito en La Haya el 29 de marzo de 1993 e incorporado a la legislación colombiana mediante la Ley 265 de 1996.

Por su parte nuestra constitución establece en su Art. 44 una especial protección al disponer que son derechos fundamentales de los mismos la vida, la integridad física, la salud y la seguridad social, la alimentación equilibrada, su nombre y nacionalidad, tener una familia y no ser separados de ella, el cuidado y amor, la educación y la cultura, la recreación y la libre expresión de su opinión, y estableció que serán protegidos contra toda forma de abandono, violencia física o moral, secuestro, venta, abuso sexual, explotación laboral o económica y trabajos riesgosos.

Es importante destacar que los niños poseen los derechos que corresponden a todos los seres humanos –menores y adultos– y tienen además derechos especiales derivados de su condición, a los que corresponden deberes específicos de la familia, la sociedad y el Estado.

Ahora bien la cabal aplicación en nuestro país involucra el compromiso del Estado colombiano y de nosotros como instituciones, la familia y la sociedad en su conjunto, en la generación de mecanismos eficaces y garantistas que permitan fortalecer sus entornos de cuidado y atención. Más cuando hoy en día la protección de los derechos de nuestros niños y niñas es una prioridad en la construcción de la paz de Colombia, pues las generaciones venideras anhelan una construcción de paz desde el ámbito de respeto de sus derechos y efectividad en el cumplimiento de los distintos deberes de quienes como miembros de un Estado tenemos el compromiso de salvaguardar y proteger a los seres que revisten una condición de especial protección y que anhelan la materialización efectiva de todas aquellas normas de protección que en los distintos instrumentos internacionales y en la legislación colombiana se han establecido.

Departamento Juridico y de Derechos Humanos CACOM-1

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